África

Yermo, muchedumbre consumida
Mujer encadenada, lapidada sacudida
Vendedora de grano MtoWa Mbu
De adobe y polvo, pobre de necesidad
Mercado Sandaga, Kermel en Dakar
Negra esclava de tanta inhumanidad

Donde mueren por cientos por miles
Vendedores en Zanzíbar que más da
Colorista vivaz de la enfermedad
Luces y aromas en la ciudad con Mezquita
Sequía de cielos por suelos absorbida

Rizoma de cúrcuma, nuez moscada
Las moscas, los mosquitos, la carcoma
Mil horas muertas, para tejer cestos
Son mortajas de quemados esqueletos
Muele la mandioca, pasta fufú
Limosnas buenas acciones, ¿las haces tú?
Pastor Karo de Etiopía o Zulú

Lanzas, pinturas de guerra, fusil de asalto
Diamantes, ganancias de mercenario
Niñas prostituidas, mal necesario
Pies y manos cortadas por el interesado
Máscaras del amor en Korhongo
Guerrero Mursi de aspecto feroz
Que lucha cuerpo a cuerpo con el león
Vendedor callejero, herrero o barbero

Viajero blanco estigma para el ébano
Acompañado del séquito Bana-Baná
Mano de obra barata, antes y ahora
Pies descalzos o tocado en cabeza
Joven de Bobo Diluaso en Burquina Faso
Muerte por doquier a pesar de Gri-gri que ampara
Grano es la vida, colorido del tatuado

Aglomeración gentío sobre camión
Patereros ocasionales en acción
Continente de paso, hambriento sin relación
Aún siendo la tierra de nacimiento
Furtivo manilargo, carnicero de paquidermo
Nalgas pechos desnudos, salvajes de otros mundos
Kente el vestido de los ashanti, cual tornasoles
Cuerpos brillantes de formas rutilantes

Pies, fruta sobre tela en la tierra se alinea
Las dos caras, la nuestra y las pintadas imperfectas
Contraste de seres con atuendo o privado de ellos
Orilla de río, selva del frío, desiertos tranquilos

Mundo de desgarros pillastres saqueos
Campos de concentración teñidos de sangre
Márchense por donde vinieron, senda de los elefantes
¡Ay irracionales inocentes!
¡Por Dios!, que son muchas las parquedades
Crueles deseos ardientes de cautivos sirvientes

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