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El
Sueño
Deliré,
se crearon esferas de niebla
Fascinado, la fantasía se desdobla
Juntos, inquietos, enmarañados
Cual polillas tardías aleteando
En
sus manos el mejor capullo
Son las suyas, para mi arrullo
Infelicidad, ella sin saberlo me da
El céfiro sopla, azogue de herida
Entre
las alamedas y naranjos
Plantío de hojas del otoño perdido
Se cuelan rayos de sol sonrojados
Ni tú ni yo nos confesamos alejados
Son
tus ojos de ese náufrago orilla
Surtidores de agua cristalina
Brindan en la sombra su melodía
Olores azahar a jazmines todavía
Y
la noche randa va, y le roba
Al crepúsculo los dorados de calma
Luna llena asoma, con sedas vestida
Serenidad, mano maltrecha cogida
Tú,
la reina de mi inseguridad
Rompes mis atribuidas amarras
En puerto, y desplegando velas
Amor la mayor de las puertas
De conmociones, las más amargas
Quiero
seguir a tu lado mi santa
Pues si no, tragos denme de cicutas
No me des discordia si perturban
Ni inquinas y demás disputas
Que
la desdicha por los dos sufridas
Ganadas a los vientos con tormentas
Ya pasadas y por los dos vividas
Que se queden en la presencia
De las noches frías con vidriera
Bondad,
¿qué son las miradas tiernas?
Manantiales para mi vida, de mi hembra
Cuando te encuentro a mí unida
Después de una noche de adenda
Y si el día se confirma en contienda
¡Sobresaliente!, por ansiada la amanecida
Regresas al concebirte, eterna partida
La gloria se arrima, tú a mí adherida
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